Violenta
Regresaste,
desnuda aún sin ropa,
con confesiones en voz alta,
con el triunfo de mis manos
que nunca jugaron,
con tus ojos amarillos
que deambulan por el mundo,
torciendo rectas
sin esconderte
y soñando con que sueñas.
Yeilín Blanco © 2009
Regresaste,
desnuda aún sin ropa,
con confesiones en voz alta,
con el triunfo de mis manos
que nunca jugaron,
con tus ojos amarillos
que deambulan por el mundo,
torciendo rectas
sin esconderte
y soñando con que sueñas.
Yeilín Blanco © 2009
Voy enterrando mis uñas
por el camino,
haciendo surcos entre la tierra
y la piel,
repartiendo el jugoso amanecer
para dormir sólo de pie.
Me encuentro con espinas
y lagos,
con su sabor tan pagano,
sigo haciendo hilos
con las puntas,
cosiendo mi brazo
con el de algún extraño.
Soy del fuego
y del veneno
y clavo plumas
con mis dedos
para llevar el alma
entre la sombra y el deseo.
Yeilín Blanco © 2009
Propiamente
lo mío
ahonda
en el
colchón,
se topa
con
el camino
y sala
la carne
para la
gracia.
Yeilín Blanco © 2008
Y te pones
el estigma
que me une a ti
por siempre,
que no vale nada
pero es fruto
de mis manos.
Así se cumplen
tres milagros
para condenar
el infierno
y convertirte
en mi santo particular.
Yeilín Blanco © 2009